Contar una historia que enganche y aporte algo nuevo a la primera no es fácil es prácticamente imposible si no tienes experiencia previa. Vamos a centrar el foco desde un punto de vista audiovisual, pero muchos de estos consejos se pueden aplicar a otras disciplinas.

El primer consejo para enfrentarse a un papel en blanco, Word, máquina de escribir o herramienta de creación de guiones es hacer un ejercicio de contención e ir poco a poco. Pasar de escribir un pequeño cortometraje a escribir algo más complejo. Repetir el proceso las veces que sea necesario y, cuando consigas experiencia, afrontar proyectos más ambiciosos.

Hay un proceso ineludible de perfeccionamiento, confianza e intuición por el que hay que pasar para conseguir resultados profesionales en la ideación de una buena historia. Ojalá fuese un trabajo sencillo, pero si estás leyendo esto, no te asustan los retos y sabes perfectamente de qué te estamos hablando.

Inspiración. Ampliar opciones y aprender una forma de ver el mundo

1. Lee mucho, lee bien. Escucha Podcast. Asiste al teatro y ve películas de distintas épocas

Las fuentes de inspiración posibles son inabarcables en la práctica. Pero cuantos más contactos heterogéneos con diferentes códigos narrativos, de distinta procedencia cultural y enfoques diversos respecto a temas similares, mayor riqueza va a aportarte de cara a reconocer una historia con potencial y tener más recursos y herramientas a la hora de contarla.

La clave para que este punto no agobie a un autor es que se convierta en una actitud: curiosidad como espectador y receptor de entretenimiento. En cantidad, pero sobre todo en calidad de estímulos que te ayuden a entender qué elementos funcionan mejor para determinado tipo de historia.

2. Habla con personas de distintas edades y características. Haz actividades diferentes

Un punto muy similar al anterior, pero cambiando las fuentes artísticas por experiencias y autores anónimos que ayuden de nuevo a ampliar el foco sobre el cual reconocer voces e historias interesantes.

Cuantos más voces y mundos diferentes conozcas de primera mano, mayor capacidad de otorgar personalidad y características realistas y a la vez interesantes a tus personajes, tramas y ambientaciones.

Inspiración

3. Apunta todas las ideas que te sorprendan o aporten, y clasifícalas

Solo grandes titulares, citas importantes, situaciones muy concretas que te hayan llamado la atención ese día, esa semana o ese mes. Si con el tiempo ves temáticas que se repiten y se van acumulando conceptos parecidos, es momento de clasificarlos para poder gestionarlos en los siguientes pasos.

4. Céntrate en los detalles para seguir una historia

Aunque parezca algo excesivo, la creatividad hay que incentivarla y trabajarla. Para ello, en los pasos anteriores hemos ampliado la visión, y seguramente hayamos encontrado patrones que se repiten y nos parecen atractivos. Pon el foco en esos patrones y también ruptura de los mismos para seguir creciendo como narrador a partir de ahí.

5. Haz una lista de temas que quieres afrontar y de nuevo elige uno o dos y clasifícalos en las distintas ideas o proyectos que ya te han surgido

Es momento de rebajar expectativas y volver a ilusionarse. De las distintas situaciones vividas y analizadas escoge aquellas que realmente te muevan por dentro y te importen.

6. Utiliza referencias audiovisuales claras y haz collages que te sean útiles para definir el tono de la historia (fotos, espacios, colores, también canciones...)

Esta parte es una gran olvidada y ayuda a ampliar el foco y dejar descansar las ideas y las palabras para incentivarlas con otros tipos de referencias audiovisuales normalmente muy útiles. Sirve en gran medida para dejar trabajar en un segundo plano, bajar la intensidad y dejarse llevar.

Trabajo inicial. Enfocar y ordenar ideas

- Ahora ya sabes lo que quieres contar

Haz esquemas de la historia, de los personajes, de los puntos claves que has ido anotando en la fase de inspiración. Deben ser flexibles, pero una base solida te va a ayudar a mantener presente el hilo de aquello que quieres contar.

- Graba, aunque sea con pocos recursos, algún momento clave de la historia

No importa tanto si es el comienzo, el final, algún punto relevante. Grábalo y simplemente rescata aquello que creas que funciona. Va a ayudarte a encontrar el tono adecuado para seguir trabajando en el guion.

- Un paso extra cuando no tienes demasiada experiencia

No tienes por qué trabajar en orden, a partir de aquí, una vez ya tienes definido todo el arco, personajes, interacciones importantes, momentos clave... Completa la historia, las relaciones y desarrolla íntegramente el guion.

Trucos y algunos aspectos teóricos útiles

Es muy sencillo reconocer cuáles son los objetivos que tenemos cuando contamos una historia. Todos ellos tienen como sujeto protagonista al público o receptor.

Se trata de conseguir el interés de la audiencia desde un primer momento, mantenerlo a lo largo de toda la historia y llegar a sorprender sin ser demasiado obvio.

Un problema que podría surgir en todo este proceso es estar enfocado solo en lo que quieres contar y no darse cuenta de que es imprescindible tratar a la audiencia como parte indispensable en la codificación de la historia.

Es decir, dar suficiente información para que la historia despierte y mantenga el interés, guardando algún elemento de sorpresa, y consiguiendo así un final que no espere pero al mismo tiempo tenga una lógica y, una vez visto, se vea como inevitable.

Parecen coincidir estos pasos con la clásica estructura de los tres actos: presentación, nudo y desenlace, pero añadimos distintos aspectos esenciales que nos pueden ayudar en todo el proceso:

El conflicto

Sin ellos no se puede desarrollar una historia, ya que son situaciones que afectan a los protagonistas, que han de desarrollar acciones que les ayuden a superarlo (tanto si lo consiguen como si no, es interesante y esencial para hacer avanzar la historia).

Pueden ser externos, que son elementos naturales o por intermediación de otros personajes que afectan a la historia, o también internos, en cuyo caso existe un debate para el personaje entre lo que le dicta la razón y sus sentimientos.

Viéndolos de forma individual, no todos los conflictos deben tener el mismo grado de interés, sino que aquél que llamamos desenlace desencadenante es el más importante y marca el inicio de la historia, mientras que los siguientes deben tener coherencia para continuar con el desarrollo.

En ocasiones, tan importantes como el conflicto en sí es la incertidumbre que genera, no tanto en los propios personajes sino en los espectadores, porque ahí es dónde se despierta el interés para el espectador.

Una película que ejemplifica a las mil maravillas la relación entre distintos conflictos es Atrapado en el tiempo. Por un lado el desenlace desencadenante es troncal en toda la película. Se trabaja de forma interna los conflictos subsiguientes de diferentes maneras para continuar el desarrollo de la historia e incluso los conflictos internos del personaje van modificándose y lo vemos claramente tanto en el ritmo como en la manera de afrontar los conflictos externos.

Planting y payoff

Anglicismos que tienen un significado fácil de digerir. Se trata, en el primer caso, de plantar / sembrar y, en el segundo, de recoger. La base para el uso de estos elementos es la información que hemos ido dando al espectador y el momento culmen en el que se desvela.

Un ejemplo clásico que es tanto un objeto físico como también una metáfora es la palabra Rosebud en Ciudadano Kane. Inicia como planting la película con esa palabra y, después de relatar la historia, se acaba explicando el significado real y metafórico de la misma. La incertidumbre hace el resto durante todo el desarrollo para mantener el interés.

Para utilizar este recurso con eficacia se recomienda repetirlo solo las veces necesarias y alejar la "siembra" de la recogida para que quede lo más orgánico y sutil posible.

También la ironía dramática trata de dar el poder al espectador conociendo una información que el personaje de la película desconoce. Este recurso es muy utilizado en comedias y películas de terror. Un ejemplo sería un plano en el que vemos cómo el asesino está escondido en el lugar al cual se dirige la víctima, antes de que lo haga ella.

Cartel Ciudadno Kane

Suspense y sorpresa

Vamos a citar a Hitchcock porque sigue siendo la mejor explicación al respecto que se puede hacer:

La diferencia entre el suspense y la sorpresa es muy simple […] Nosotros estamos hablando, acaso hay una bomba debajo de esta mesa y nuestra conversación es muy anodina, no sucede nada especial y de repente: bum, explosión. […] Examinemos ahora el suspense. La bomba está debajo de la mesa y el público lo sabe, probablemente porque ha visto que el anarquista la ponía. El público sabe que la bomba estallará a la una y sabe que es la una menos cuarto (hay un reloj en el decorado); la misma conversación anodina se vuelve de repente muy interesante porque el público participa en la escena. […] En el primer caso, se han ofrecido al público quince segundos de sorpresa en el momento de la explosión. En el segundo caso, le hemos ofrecido quince minutos de suspense.

La cuarta pared

Ocurre cuando un personaje rompe momentáneamente su desarrollo en la historia, siendo consciente de que es un personaje dentro de una historia, e interpelando directamente al espectador. En el caso de que se trate de un recurso a nivel narración (el ejemplo actual lo podemos ver en El lobo de Wall Street, con guion de Terence Winter y dirigida por Martin Scorsese) es menos impactante que hacer participe a la audiencia de la historia, como en las dos versiones de Funny Games, la austríaca y la americana, ambas de Michael Haneke, en las cuales se generan situaciones que hacen cómplice al espectador de la situación que pasa la familia.

Estos y otros recursos narrativos nos los explica especialmente bien Luis Francisco Perez en su canal Aprendercine.com.

La conclusión inherente a lo hasta ahora expuesto es que no es una tarea fácil y sencilla, sino más bien compleja por el número de elementos a tener en cuenta. Por ese motivo, las sugerencias finales son las siguientes:

  • Plantéate contar una historia solo si te apasiona contar historias.
  • Utiliza los códigos establecidos hasta que los domines y entonces sí propón formas personales de utilizarlos para crear una voz propia y personal.
  • Trata al espectador de forma inteligente y con respeto, esencialmente como te gusta ser tratado como espectador.

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